Impunidad
El año 2005 podría entrar en los anales de la Historia como uno de los más devastadores para la Península Ibérica en lo que a incendios se refiere. Lo único que seguramente lo impida es que los siguientes serán mucho peores. Y mientras tanto, nuestros poderes legislativo y judicial siguen con su acostumbrada pasividad, imitando con fidelidad a tito Bush y su negativa a firmar el tratado de Kyoto aunque doscientos huracanes provocados por el cambio climático arrasen los cincuenta estados, de sur a norte.
Lo de las sentencias judiciales sería de risa, si no fuera porque el asunto mueve más al llanto amargo. Desertizar España parece ser visto como una gamberrada merecedora tan sólo de un par de cachetes en el culo y una advertencia tipo “a la próxima, castigado sin cenar”. Hace poco veíamos con alarma como un incendiario salía absuelto tras quemar 2300 hectáreas de sierra granadina. Ayer se volvió a repetir el lamentable espectáculo: dos asesinos han sido puestos en libertad tras asolar una zona de alto valor ecológico.
Es lo que se llama una sentencia ejemplarizadora. Porque da ejemplo: puedes tirar cigarros encendidos en el monte o hacer una puta barbacoa que, aunque condenes a la hoguera a millones de animales y plantas, te irás de rositas. Justo lo que nuestras tierras necesitan en estos momentos.
A estas alturas de la vida, tan sólo los niños pequeños y los retrasados mentales pueden ser disculpados de lo que eufemísticamente se llama “imprudencia”. El resto de los mortales, poseedores en teoría de algo llamado raciocinio, son culpables de un crimen de la máxima gravedad: condenar a vivir en el infierno a las próximas generaciones de españoles. Y por tanto, merecedores de la máxima contundencia punitiva.
Pero en este país, como siempre, tenemos clara conciencia de lo que es importante y lo que resulta trivial. Unos lobotomizados queman autobuses o sucursales bancarias ―bienes materiales perfectamente reemplazables a corto plazo― y poco menos que se les monta sumarísimo consejo de guerra con plena cobertura mediática. Otros lobotomizados arrasan las pocas zonas arboladas que quedan en este país ―que no se volverán a recuperar, en el mejor de los casos, hasta dentro de varias décadas― y al día siguiente salen a la calle con dos o tres líneas de comentario en algún periódico local.
Desde luego, dentro de 50 años acabará el terrorismo. Justo cuando ETA no pueda pegar tiros en la nuca más que a unos cuantos cadáveres calcinados por el fuego del desierto.
Afortunadamente, los ojos del que subscribe no lo verán.
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Enhorabuena, una vez mas, por la valentia de este blog absolutamente necesario…
Eso por no hablar de los verdaderos culpables de los incendios: nuestra clase política-judicial, hasta hace muy pocos años en la península ibérica se vivía en armonía con el campo, ahora el monte solo sirve para subir los domingos a hacer barbacoas !!viva el turismo rural!! antes la gente realmente rural subía al monte a coger setas, espárragos, etc. incluso a cazar, lo que hacia que los caminos y cortafuegos estuvieran limpios, y lo mas importante subían a por leña, no haciendo talas indiscriminadas de árboles sino recogiendo las ramas y troncos secos que la propia naturaleza proporcionaba, esto hacia que nuestros montes estuviesen limpios de ramas y rastrojos secos que impedían los incendios involuntarios y si alguna vez se producía alguno esta misma gente era capaz de actuar antes de que se produjese una catástrofe porque conocían el monte como su casa.
Ahora la gente no sube al monte, las multas por coger leña pueden ser peores que por quemar miles de hectáreas, nadie limpia los caminos y cortafuegos que cada vez están mas comidos por la maleza y la gente encargada de sofocar los incendios no está preparada ni con los medios ni con los conocimientos suficientes para extinguir un fuego.
Los famosos retenes no son mas que un grupo de jóvenes urbanitas que van de ecologistas que se intentan ganar unos dineritos en verano con algo que les gusta, es admirable su labor, casi de voluntariado, pero nuestros políticos deberían proporcionarles medios técnicos y cursos sobre extinción de incendios para que no se vean como este verano metidos en la boca del lobo.
Un abrazo para toda la gente de los retenes que se siguen jugando la vida sin medios y luego se ven ninguneados por la clase política, como en el funeral por sus compañeros donde no les dejaron entrar porque no cumplían el protocolo y la seguridad impuesta por la casa real.
Ahi le has dado Jaqueton.