Mi querida Leonor
Aunque empezaste siento “La princesa herida”, todo el mundo te quiere y admira. No solo por tu belleza, exterior e interior, si no por la envidia que nos corroe al resto, simples mortales, mirando tu hacer.
El mismísimo Almodóvar no pudo más que caer ante tu belleza y te hizo pasar acostada practicamente toda una vida. Siempre fuiste la vecina que deseamos tener cuando nos dejaramos a nostros mísmos, aunque personalmente te prefiero imaginar en una sala con músicos de ojos vendados en la barcelona de principios de siglo.
Pero, al ser nuestra única diva viva, que profanen tu sagrado nombre, eso no está bien, nada bien, mi querida Leonor Watling.
Articulos relacionados:





Aún no hay comentarios.